Subo las escaleras, con el lento ritmo de quién va pensando, y tanto iba pensando, que cuando llegué a mi destino, éste, se presenta casi por sorpresa: allí estaba de nuevo, ese inmenso manjar de conocimiento que son a la vez mi familia y mi trabajo.
Como cada día, me dirijo a mi puesto y dejo ordenada secuela de mi llegada: mi cuaderno, mi chaqueta, mi bolso, mi susurrado saludo y antes siquiera de oir la educada respuesta, cortesía del usuario más cercano, ya estoy con mi carrito paseando embelesada entre ellos los libros y ellas las novelas.
Me detengo un instante a recomponer un libro, levemente inclinado y me guiña cómplice, la otra bibliotecaria: Paula, que desde su "Biblioteca de Noé" espera el momento de mostrar la lucha animalista contra la maldad de unos y el protagonismo de otras, continúo con seriedad profesional, hasta que el inteligente ladrido de Mr. Bones me hace dirigir una sonrisa hacia aquel callejero ejemplar de "Tombuctú".

no puedo interrumpir una conversación maullada.
Al final del pasillo durmiendo entre una apasionante niebla literaria aparecen intrigantes media docena de felinos que acompañan a Clara Barceló, no puedo resistirme y un día más investigo "La sombra del viento" hasta llegar justo donde se encuentra el enorme gato blanco que comparte apartamento parisino con Julián Carrax, tengo que leerlo aunque sólo sea un poquito: "Kurtz y Julián intercambiaron una mirada. Julián negó, y el gato imitó su gesto. No me había dado cuenta de lo mucho que se parecían el uno al otro."
Ordeno el orden, paseando mis dedos por cada ejemplar, y mi cariño animaliza esos lomos de papel, me detengo, al instante porque ahí están los Weingartner, amantes de los gatos, sonriendo con la ternura escrita en la "Ladrona de libros" a Sombra, el gato del "Cuento número trece".

El vacío de Cabriolo, el gato de "El arpista ciego", no me sorprende, ya está de nuevo conquistando lectores, como hizo su protagonista ¡con el mismo faraón de Egipto!, unos se van y otros vuelven pensamiento que me acompaña al colocar el ejemplar de "En el país de la nube blanca", el cual, aún conserva entre sus páginas, el suspiro animalista de su última lectora, busco y encuentro justo donde se ha impregnado...aquí está,detenido ante la petición de James McKenzie, para que la collie Friday, se quede con él... yo tambien suspiro, mientras devuelvo la novela a su balda hogareña.
¡Buenos días! señor Taniguchi, ¡cómo me gusta contemplar la más cómica ternura de su Tierra de sueños
Antes de volver a mi puesto, me detengo y en un acto de religiosidad literaria, recito en suspirado respeto: "La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse con absoluta limpieza y libertad en relación con quién no representa fuerza alguna, la verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda, radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales"es mi plegaría cotidiana, ante mi altar novelado que es la Insoportable levedad del ser.
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Persa adoptada por la pareja de "Tierra de Sueños" |
Antes de volver a mi puesto, me detengo y en un acto de religiosidad literaria, recito en suspirado respeto: "La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse con absoluta limpieza y libertad en relación con quién no representa fuerza alguna, la verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda, radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales"es mi plegaría cotidiana, ante mi altar novelado que es la Insoportable levedad del ser.
Abrazando el ejemplar que acompaña mis ratitos ociosos, "La elegancia del erizo", me dirijo a mi puesto y ahí pasaré un día más, a ratitos casi furtivos visitaré a estos vecinos tan diferentes que lo único que tienen en común es que todos tienen un gato como compañero de piso.
-Algún día tendré una gata llamada René, le prometo a la protagonista, un personaje felinizado hasta sus últimas consecuencias.
Me coloco las profesionales gafas, las cuales utilizo más por tradición que por necesidad y sonrío al recordar que mi mejor amiga: Literatura,comparte conmigo mi incondicional amor a los animales, realizando cada día, su discreto y elegante activismo animalista.
-Algún día tendré una gata llamada René, le prometo a la protagonista, un personaje felinizado hasta sus últimas consecuencias.
Me coloco las profesionales gafas, las cuales utilizo más por tradición que por necesidad y sonrío al recordar que mi mejor amiga: Literatura,comparte conmigo mi incondicional amor a los animales, realizando cada día, su discreto y elegante activismo animalista.