MISI

El día está un poco nublado debe ser por eso que estoy tan dolorida, la vida en la calle es para los jóvenes siempre lo he dicho, pese a todo hago un esfuerzo por comer algo de lo que me trae mi cuidadora porque sé que si no ella se irá preocupada...
¡imposible engañarla! su cariño es demasiado inteligente, se ha dado cuenta de que estoy mal y por eso me veo en esta jaulita transportadora en dirección al hombre que todo lo sabe.
¡Vaya! no sé que me habrán puesto pero es bueno de verdad, no siento dolor y...¡Qué gustito! aquí mismo me voy a dormir.......................................
¡Qué día tan bonito y soleado!- piensa Misi mientras estira sus patitas con movimientos lentos y relajados como sólo ella sabe hacer- parece ser que me han traído a un sitio diferente... y me gusta ¡hay árboles y plantitas!.
¡Uy! se acerca un hombre tiene cara de simpático pero no me fío que después te acercas... uy uy que viene él.
-Hola guapa, ¿eres nueva por aquí verdad? chisss, chisssss -el extraño acaricia con dulzura el cuello de nuestra protagonista-
-¡Éste hombre si que sabe acariciar a una gata!-ronronea Misi mientras cierra los ojos de placer felino-
- Hola Pepe, buenos días -saluda una señora con una mirada hacia la gata que delata su felinidad -¿qué tenemos aquí? me llegó un aviso de mis nietas Cristina y MªJosé para cuidarles una nueva gatita ¡si es una naranjita!
-Este sitio me gusta, hay varios compañeros y a algunos me parece conocerlos se fueron hace mucho y nunca volvieron, ahora entiendo porqué... ¡este sitio es tan bonito! ¡parece que estoy en el cielo de los gatos!... pero y ella estará preocupada lo sé, ¿cómo decirle que estoy bien que no se preocupe? ya sé ronronearé tan fuerte y profundo que ella lo sentirá donde quiera que esté...runnnnnnnnrrrrrrrrrruuuuuuuuu
Misi ronroneó tan tan fuerte con una profundidad tan extremada que Paqui llegó a sentirlo y con ese ronroneo dulce y melancólico le maulló así:
Hola Paqui, ya sé que estarás preocupada por mí pero quiero que sepas que soy muy muy feliz, no me duele nada y ¡no tengo frío! estoy en un jardín muy bonito y sólo hay personas buenas ¿te lo puedes creer? ¡a todos les gustan los gatos!, no sé cómo has encontrado este sitio pero ¡es el mejor!.
Queria darte mil gracias por quererme tanto, yo que soy una simple gata callejera he tenido más amor que cualquier gato de esos de los que he oído hablar que viven en las casas, no importaban los problemas porque siempre estabas ahí con tu incansable cariño, contra la lluvia: una casita, contra la fiebre: antibiótico...
Algún día tienes que venir a conocer a estas personas, son todas como tú, te caerian muy bien y sabes, me han dicho que este es el cielo de los gatos. Podemos disfrutar de él todo el tiempo pero cuando estamos ahí abajo algunos privilegiados como yo lo tenemos a ratitos, yo tenía mi cielo felino en los ratitos en que estabas conmigo...
¡Gracias por quererme, gracias por echarme de menos¡ y por favor no llores porque ¿sabes? cuándo tú lloras es el único momento en que llueve aquí, cuando te ries el sol intensifica su calor con tu alegría y tú sabes lo mucho que me gustaba el sol así que ¡sé muy feliz!... quiero muchas tardes soleadas por tu sonrisa......
y así Misi se marchó correteando con felicidad de rabo alzado mirando cómo el sol empezaba a extender un calor de intensa ternura.
Con todo nuestro cariño dedicado a nuestra compañera Paqui, para que sepas que estamos contigo en tu dolor y que nos tienes aquí para intentar llenar con nuestra comprensión ese vacío tan doloroso que sabemos que sientes ahora... y recuerda Paqui, sonríe porque cuando una de nosotras llora, llovizna en ese cielo felino y ya sabes que no podemos hacerle eso a nuestros frioleros amigos.